> Verso y converso: Como un parto

jueves, 24 de noviembre de 2016

Como un parto


Como duele ese poema
que se abraza a los pliegues del alma
para no salir.
Como rasga las entrañas
y desgarra el corazón
aquellos versos sentidos
que se niegan a nacer.


Cuán grande es 
la angustia del poeta
que sufre en silencio su dolor,
Cruel batalla que se libra en solitario
en el alma del vate
queriendo expresar al mundo lo que siente
Y el poema terco se resiste a ver la luz.

Cuanta tristeza se junta allí,
en el instante en que el alma quiere
Y la palabra no.
¿Qué sórdido escenario se provee
en esa lucha titánica
entre el sentimiento y la palabra?
¿Qué fuerzas contradictorias
para abortar el sentimiento
y negar la vida a la creación?

No duerme, no descansa, no hay sosiego.
Hay dolor!
No hay canto, no hay risa, no hay juegos.
Hay desesperación!

No hay amor, no hay odios, no hay indiferencia.
Hay pudor!
No hay malicia, no hay inocencia, no hay asombro.
Hay rubor!

Hay desconcierto,  zozobra y caos.
Hay confusión.
El poeta cual funámbulo se balancea
En la cuerda agónica
de un arte esquivo,
que a veces se convierte en sierpe
capaz de morder su mano
matando la vital pulsión.

Pero… ah!
¡Gloria a Dios!
En el momento más oscuro
en que la gélida garra atenaza el corazón
se inunda de luz el alma
y la palabra hace eclosión,
hay un parto, hay dolor,
cobra vida la palabra,
hay creación!


Diógenes Armando Pino Ávila

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