> Verso y converso: Evadiendo la misteriosa puerta del olvido
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domingo, 10 de julio de 2016

sábado, 9 de julio de 2016

Evadiendo la misteriosa puerta del olvido (Entrega 4 )

Nocturnito

Croar de ranas, cantar de sapos
 iracundos mosquitos de fuerte punzar
ladridos de perro, erotismo de gatos
escucho aburrido en mi soledad.

Desalentado concentrarme trato,
ingentes esfuerzos por mi inspirar,
inútil todo, recojo mis trastos,
furioso decido irme a roncar.

lunes, 4 de julio de 2016

Evadiendo la misteriosa puerta del olvido (Entrega 3 )

 Imprevisión
Hoy morenita del alma me dices
que me quieres, y yo con gracejo
te comparo, con las turbias perdices
 que andan por los caminos del potrero.

Hoy morenita del alma quisiste
hacer de mi amor monumento postrero
y en la cama lasciva te desvestiste
con inquietos movimientos ligeros.

domingo, 3 de julio de 2016

Evadiendo la misteriosa puerta del olvido (Entrega 2)

Aseadora
Muchacha que furiosa tiras la escoba
y el trapero cuando limpias los pisos,
muchacha que fácil te sonrojas
cuando te hablo de tus hechizos.

Cuando te agachas y el trapero mojas,
siento que por dentro me petrifico,
ya que al agacharte a mi vista arrojas
un panorama que me deja bizco.

martes, 28 de junio de 2016

Evadiendo la misteriosa puerta del olvido (Prologo)

Prologo
En un caserón ruinoso de la calle Castelbondo, donde funcionaba La Normal Piloto de Bolívar Nuestra Señora del Carmen de Cartagena, tuve la fortuna de estudiar y graduarme como Maestro de Educación de la básica primaria, ahí escribí algunas de estas composiciones poéticas, motivado por la constante evocación que de mi pueblo hacía, otras los escribí en una pieza alquilada en el aristocrático barrio Manga y otras en una casa salitrosa enclavada en una calle semitugurial llamada Calle del Camarada en el populoso barrio La Esperanza, casi de espaldas a La Popa, donde la cambiante situación económica de la familia me había llevado.
Más tarde en la ciudad de Valledupar, rodeado del bullicio de casi un centenar de niños desadaptados, en la Correccional de menores, donde laboré por primera vez como maestro, continué explorando en el verso y en la prosa —siempre evocando a mi pueblo natal y ahora a Cartagena— utilizando de acuerdo al humor el estilo cáustico y humorístico, de los versos que publico hoy o el estilo de poeta trasnochado de almibarados versos donde destilaba sentimientos de hombre enamorado.